Lo vivido ayer en San Andrés quedará en mi memoria y en mis recuerdos para la posteridad. Cuando se anunció, el temido pero no por ello esperado, la suspensión de la estación de penitencia todos los hermanos estallaron en lágrimas y abrazos llenos de sentimiento. No podría ser ver un Domingo de Ramos de primavera en pleno mes de Octubre otoñal. Ayer hasta la lluvia quiso acompañarlos. Aquí os dejo un pequeñísimo resumen de todo lo que se vivió en forma de fotografías.

















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